Planes para Nigel
martes, 1 de noviembre de 2011
Una nueva vida es posible
+ ¿Quería algo?
- Emm, sí, era un buen amigo de David, venía a presentarle unas cuantas ideas.
+ Ah, sí, pase pase, no estoy acostumbrado a que gente desconocida visite la sede.
Entré, y él me acompañó hasta un salón al fondo del local, el hombre se llamaba Carlos, y parecía muy interesado en mis propuestas, decía que no eran buenos tiempos para el partido y que estaría dispuesto a depositar su confianza en mí. No le comenté nada de mi relación con Clara pero si le hablé de ella como candidata, intentaba disimularlo, pero estaba asustado no sabía que podría hacer en contra mía, me podía arruinar mi carrera política si sacaba mis trapos sucios, creo que debería confiar en que jugaría limpio, pero después de mi experiencia con las mujeres, no sabía si estaba haciendo lo correcto.
De vuelta a casa y tras una exitosa conversación en la que había conseguido la confianza del partido y que pronto se haría oficial que yo sería el hombre que lo lideraría, me encontré con Zeltia, una buena amiga mía, era una mujer morena, bajita y con unas bonitas piernas, siempre la había deseado pero nunca había tenido la ocasión de follármela pese a que siempre había un pequeño coqueteo entre nosotros, pero nunca llegaba a nada más, una pena la verdad, la quise invitar a mi casa pero me rechazó, alegando que tenía mucho trabajo esa tarde y que le sería imposible, pero que otro día si vendría a mi casa, me dijo que la llamara, pero no me dio su número.
Llegué a mi casa y lo primero que hice fue avisar a Mavi sobre las buenas noticias, ella no se le veía muy alegre, pero siempre había sido de un carácter bastante agrio, colgué el teléfono y seguidamente comenzó a sonar de nuevo, pensé que sería Mavi, pero al descolgar mi viejo teléfono se me vino el mundo encima, y no sabía si colgar o balbucear unas falsas palabras.
+ ¡Nigel! Hola, soy Clara ¿Qué tal?
- Bien, ocupado.
+ ¿Molesto? Lo siento, llamaré en otro momento.
- Mejor no lo hagas, ya sabrás por qué.
Colgué el teléfono, me serví un whisky, me lo bebí de un trago y me serví otro, no había otra solución que el alcohol, mi tranquila vida se había vuelto en un auténtico calvario en las dos últimas semanas, Clara, David, Mavi, la política, todo estaba en mi cabeza, y no sabía como solucionarlo, me iba volver loco. Esa noche bebí hasta vomitar en mi habitación, me desperté por la mañana muy mareado, fui caminando hacia el baño, me miré al espejo y vi a un hombre viejo, hecho polvo y sin ninguna esperanza, empezaba a estar "fofón" y aquello que durante años no me había faltado, empezaba a escasear, las mujeres, quizás era hora de sacar un nuevo libro, o de dar un paso al lado y morirme en el sofá de mi casa viendo tele-basura, comiendo comida basura, cotilleando con las vecinas, viendo los trenes pasar en la estación sin subirme a ninguno, pero era hora de hacer caso a mi compañero Ernesto y no se podía vivir de rodillas, había vivir de pie.
martes, 25 de octubre de 2011
El camino hacia el éxito que él se había merecido.
Me acerqué a su casa, solo quedaba mes y medio para las elecciones y tenía que trabajar a contrarreloj y aún no sabía si el partido me aceptaría como candidato, ella con una bata que debía de tener al menos 20 años, el pelo le llegaba hasta el techo y las ojeras se podían diferenciar desde al menos diez metros de distancia, no sabía si era el momento idóneo pero no tenía tiempo. Nos sentamos en el salón, sacó un par de cervezas y comenzamos a hablar, era difícil mantener esa conversación, había que ser muy delicado pero tras una media hora de charla llegamos a un acuerdo.
+ ¿Te pondrás en contacto con el partido, Mavi?
- Hoy mismo si no surge un imprevisto.
+ Está bien, yo prepararé el programa, me serán muy útiles los viejos escritos de David.
- Sé que lo conseguirás, si eres fiel a lo que él siempre fué no te será muy difícil.
+ Recuerda Mavi, la vida sigue, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.
Me fuí a mi casa, cerré las persianas, tenía que aislarme del mundo si quería conseguir algo, puse todos los documentos que había conseguido sobre el escritorio, apartando con el brazo las latas de cerveza, que cayeron al suelo con un gran estruendo. Me senté en mi silla que chirriaba por cada movimiento que realizaba, al apartar toda la basura deje al descubierto una foto de una de las dos mujeres con las que había estado casado, está se encontraba en el psicologo y no quería ninguna relación conmigo, habíamos sido muy amigos cuando eramos simples adolescentes, esa mujer me provocaba morbo pero en cuanto nos casamos se acabó todo, recuerdo que un dia me dijo que era muy mal novio, un pésimo amante y peor marido, pero un estupendo amigo.
Estuve toda la noche trabajando en el programa, tenía muchas actividades culturales en el y sobre todo del mundo de la escritura, mi relación con numerosos escritores era la causa y estaba seguro de que muchos se ofrecerían a dar charlas, también me promocionaba con un par de grupos de música, eso siempre venía bien, la juventud y la gente de mi generación amaban la música eso les engancharía. Eran las once de la mañana y no había dormido nada, sonó la rendija de mi puerta, me había llegado el correo, fui a mirarlo y hubo algo que me llamó la atención ¡Era el programa de la candidatura del Partido Popular! Abrí el folleto y vi la cara de la que se presentaba por ese partido, solté el papel y mira cara cambió radicalmente, me esperaba cualquier cosa menos ella, sabía que tenía algo de atracción por la política y que era de derechas, pero ella...en ese momento..., no podía ser.
sábado, 22 de octubre de 2011
Toda adicción lleva a la perdición.
Había caído, me recordaba a cuando era joven, muchas mujeres jugaban conmigo, a veces era demasiado bueno, no me dolía mucho, pues con un par de conferencias lograría conseguir el dinero y bueno, Carmen es una mujer más, lo único que necesitaba era una buena cerveza con un buen compañero, creo que sabía a quien llamar, mi viejo amigo David, desde que hace un par de días recuperamos el contacto, nos habíamos enviado un par de e-mail's, aparte de para que me animara también tenía curiosidad por lo que había ocurrido, me comentó que dejaría la política porque quería vivir la vida sin presiones. Tomé el telefono y lo llamé, tardaron en responder pero finalmente respondió alguien, pero no era él, era Mavi, su novia de siempre...
+ ¿Sí? ¿Dígame?
- Soy yo, Nigel ¿Está David? Necesito hablar con él.
+ Nigel... parece que no te has enterado, no sé como decirtelo...
- ¿Qué ha ocurrido? ¿Está todo bien?
+ La heroína... ha podido con él, no ha resistido... David se ha ido...
Mavi rompió a llorar y yo colgué el telefono, me tiré sobre la cama y las lágrimas vinieron a mis ojos, no me lo podía creer, David, una de las mejores personas que habían pasado por mi vida estaba muerto... la droga, la maldita droga que tantas vidas había destrozado, ahora se había llevado la de mi amigo. No me podía quedar ahí, me levanté, estaba muy confuso, no me lo podía creer, salí de casa y comencé a caminar hacia la casa de Mavi, mientras me dirigía calle arriba y observaba las viejas ruinas de lo que antiguamente había sido un hospital pensaba en todos los momentos que había compartido con él, era muy duro para mí pero seguramente Mavi estaría destrozada, tenía que mantenerme firme.
Llegué a casa de Mavi y ella me abrió la puerta se abrazó a mi rompió a llorar de nuevo, no sabía como reaccionar, nunca la había visto así, Mavi era una mujer alegre, siempre había tenido gustos fuera de lo normal pero eso estaba bien, yo tampoco era muy normal en ese sentido y respecto a su personalidad, digamos que tenía un cierto parecido a Ally Sheedy en El Club de los Cinco. Nos sentamos en la mesa de la cocina, parecía como si todo perdiera su color con la muerte de David, me dijo que todo había ocurrido la pasada noche, que hoy sería el entierro, yo no acudiría, pero me interesaba saber que es lo que había ocurrido. Le costaba hablar, balbuceaba, estaba muy nerviosa, me contó que había traído dos amigos y que mientras uno la entretenía, David se estaba repartiendo la heroína con su otro compañero, el cual por la descripción que Mavi me dio creía conocerle. Mavi me contó que lo había encontrado muerto en el baño, con vomitos a su alrededor..., no quería escuchar más y decidí marcharme, tenía un dolor en el corazón y solo una cosa podía liberarlo, el alcohol mezclado con mujeres.
Bajé y fui a la cabina que se encontraba justo en frente de la casa de Mavi, descolgué el telefono y marqué el telefono de Clara, ella era una mujer con la que había compartido infinidad de cosas y que había hecho que me cambiara la vida, era escritor en parte gracias a que Clara me había enseñado quien era Bukowski, alguien a quien admiraba, no sé si era como recompensa por lo que me había enseñado, pero al menos una vez al año tenía sexo con ella, y creo que este era el momento, ella aceptó el quedar en mi casa y así fue. Saqué una botella de whisky y me la bebí antes de que Clara apareciera por mi casa, ella llegó y sabía a lo que venía, de broma, a veces la llamaba mi putita personal, a ella le gustaba, esa tarde follamos como salvajes, Clara gritaba de dolor, yo solté toda mi rabia en las sabanas, decía Woody que el sexo sin amor era una experiencia vacía, pero como experiencia vacía es una de las mejores, necesitaba liberarme y ahí lo conseguí. Clara se fue tras pegarse una ducha, hasta su caminar había cambiado después de aquello, yo me me senté en mi escritorio y me propuse algo a mi mismo, David no dejaría sus sueños sin cumplir.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Con ciertas personas vale más ser traicionado que desconfiar.
Otra vez el sol aparecía por el horizonte y de nuevo me lo perdía, hacía años que no me levantaba para ver la puesta de sol, lo había intentado un par de veces pero nunca lo conseguí, eran cosas que echaba de menos, me preguntaba si las madres seguían llevando a sus niños al colegio. Aquella mañana transcurrió como cualquier mañana de mi vida pero con una excepción, la llamada de Carmén, esa mujer dichosa, esa melena encandilante, de nuevo en mi cabeza, hablamos durante unos diez minutos, me decía que se quería mudar conmigo, que solo serían un par de semanas, yo reía, la última mujer que vivió conmigo murió y la anterior es alcoholica, si realmente se quería mudar, significaba que era valiente y le gustaba el deporte de riesgo. Le dije que la invitaría a una cerveza en mi casa, sabía que era un error, pero un par de cosas que me había dicho, ablandaron mi corazón.
A eso de las ocho llegó ella, llevaba puestos esos leggins que me gustaban cuando ella era joven, le estilizaban las piernas y le marcaba el culo, por detrás se me hacía irresistible, una camiseta blanca de hombre, parecía que se acordaba como me gustaba que se vistiera, la verdad es que era una tecnica que funcionaba muy bien, abrí una par de cervezas le ofrecí una y la otra me la quedé yo, nos sentamos en el sofa y hablamos sobre los problemas que ella tenía, que no eran pocos, empezando por que la habían echado de casa sus padres, pasaban las horas y yo cada vez estaba más borracho, apenas hablaba, aparte de el alcohol también en parte porque me gustaba escuchar a las mujeres.
+ ¿Nos vamos a la cama?
- Estás muy borracho, me gustas.
+ Estoy cansado, no soy bueno tonteando.
Nos metimos en cama, yo estaba muy borracho, me dormí en apenas segundos, podía notar como ella buscaba algo más que dormir, pero las cervezas habían hecho estragos en mí, esa noche no podía ser. Me desperté en medio de la noche, moví un brazo para asegurarme de que Carmen estaba bien y ella se despertó, se giró y me dio un beso, por alguna razón inexplicable aquello me excitó, me acerqué a ella, la besé en el cuello y la monté, estaba cansado pero había cosas para las que se podía hacer un esfuerzo, no fueron más de quince minutos, pero los disfruté al máximo, me recosté en la cama, estaba empapado, esa zorra era como cuando la conocí, siempre había sido la mujer que más me había hecho sudar en la cama.
La luz ya se coloba entre las cortinas de mi habitación, eso me mantuvo medio despierto por unos minutos, hasta que decidí mirar la hora, eran solamente las nueve y media de la mañana, me desperté un poco más y me di cuenta que Carmen se había ido, una nota reposaba sobre mi escritorio, era raro, me presentía que algo malo ocurría, me levanté apresurado de la cama y corrí hacia el escritorio y recogí el trozo de papel, comencé a leer:
"Nigel, no sabía que fueras tan inocente, como cuando eras joven, volviste a caer, no me preguntes por el dinero de tu mesilla, me lo habré gastado ya, el alcohol te traiciona y tu le sigues siendo fiel, como nunca lo fuiste conmigo, tu me traicionaste amorosamente y yo te traiciono ahora amistosamente, me acuerdo cuando follando me solías llamar zorra, sabías que era astuta, pero ahora esa astucia juega en tu contra, lo siento, aunque no lo creas me duele, sé que económicamente no eres lo que fuiste, por eso ya nadie te quiere"
jueves, 29 de septiembre de 2011
Una visita con efectos secundarios.
+ ¿Yo otra vez? ¿No te agrada mi llamada?
- Me agrada, pero... ¿Por qué? ¿Por qué vuelves una y otra vez?
+ No sé, dicen que entre los amantes siempre queda algo, y tú fuiste algo más que eso.
- Carmén, creo que ha sido suficiente.
Colgué el teléfono y me quedé tumbado en la cama mientras pensaba en Carmen, era una mujer delgada, de mediana estatura, ojos azules y una actitud no muy agradable, ella había hechado la vida por la borda cuando tenía dieciséis años, yo había salido un tiempo con ella, pero como era habitual me cansé, cada cierto tiempo me llamaba y quedabamos, no era mutuo el interés, pero siempre acababamos en la cama, así durante años, hasta que hace un par de primaveras dejó de llamarme, no volví a pensar en ella, creí que lo mejor era olvidarlo, probablemente ella también lo haría.
Cogí el periodíco, era del día anterior, pero no importaba, no lo había leído así que me podría entretener un rato, me gustaba leer cosas sobre música, algunos sucesos, y los deportes, lo demás me parecía inservible. Lo abrí por la parte de la música y una foto me llamó mucho la atención, me sonaba la cara de el chico que aparecía al lado del presidente de la Junta de Galicia, leí el pie de página, era simple curiosidad lo que sentía, pero pasó a ser una sorpresa, le conocía era un chico con el que había compartido algunas noches cuando era joven, ahora cantaba para el Bloque Nacionalista Gallego, actuaba con el sobrenombre de Knight, y si mal no recordaba su nombre era Brais, pero no estaba seguro, habían pasado años desde la última vez que lo viera, triunfó y me alegro de ello, no era mal chico.
Daban las dos de la madrugada, cuando sonó el timbre de mi casa, me preocupé ¿Quién sería? A esas horas pocas veces me habían visitado, que yo recuerde, solo las dos veces que me detuvieron y cuando me anunciaron la muerte de mi madre, era un mal augurio, me puse mis zapatillas y me dirigía la puerta, abrí, y el mundo se me vino encima, había ocurrido, lo había conseguido, desearía que nunca hubiera oído el sonido chirriante de mi timbre....
+ ¿Tú? ¿Carmen? Aún te acuerdas de mi dirección
- ¡Pues claro! ¡Ven a mis brazos grandullón!
Saltó sobre mí y me besó como si fuera la última cosa que haría en su vida, como si estuviera enamorada de mí, tiraba de mi pelo como si me deseara, era extraño, no sabía como reaccionar, pero ya no podía parar, andamos hasta mi habitación y allí me tiró contra la cama, rompío la camisa que llevaba y se quitó el sujetador, aún mantenía esos pecho tan perfectos, pezón rosado y duro, con ese tipo de detalles podía denotar que ella estaba excitada. Se bajó los pantalones mientras yo me quitaba la camiseta, tenía prisa por hacerlo, se bajó las bragas y ese coño rasurado salió a la luz, me ponía mucho por alguna razón, pero todo ese fervor se acababa cuando habría la boca, era inculta y solo sabía hablar de marujeos, prefería mantener la distancia con élla. Nos giramos, prefería llevar la iniciativa en ese momento y comencé con duras embestidas, ella gemía, así durante minutos, me gustaba morderle los pezones, me gustaba la cara que ponía cuando lo hacía, eso me incitaba a acelerar el ritmo, ella estaba a punto de llegar al orgasmo cuando me corrí, derramé todo en sus pechos, aún mantenía mis reflejos para evitar embarazos. El resto fue todo muy frío y rápido, ella se fue sin apenas mediar palabra, eso incluso me dolió, parecía increíble, ella no me importaba ¿Por que me jodía que se fuera sin decir nada? Estaba cansado me dormí rápido, gracias a Dios, cuando me ocurría algo no podía parar de pensar en ello y como consecuencia apenas dormía, esta vez lo conseguí.
jueves, 22 de septiembre de 2011
Una día más.
Allí estaba yo, una noche más, sentado en mi cama mientras miraba el vaso de whisky con los hielos casi derretidos mientras pensaba en lo que había ocurrido durante el día, a decir verdad no era una persona muy interesante, apenas salía de casa y no me gustaba la gente. Había una razón básica por la que no me sentía atraído por todas esas personas que recorrían las calles día a día, y era que a ellos no les gustaba mi aspecto. No me gustaba cuidarme, me parecía algo inútil, afeitarse, cortarse el pelo a menudo, usar desodorante y caminar como si ganara el suficiente dinero como para comprarme un ordenador nuevo. Decidí intentar dormir, quería levantarme temprano al día siguiente, tenía un encuentro con un viejo amigo y no quería fallarle.
Me levanté a las diez, me puse la ropa del día anterior, saqué una cerveza de la nevera, la bebí con rapidez y la dejé sobre la mesa, allí se acumulaban las latas durante días, hasta que una mujer me visitaba, intentaba dar la imagen de un hombre que se preocupaba por algo, aunque no fuera así. Otro tema eran las mujeres, yo era el anti-cristo del hombre perfecto, pero aún asi podía notar como había algo que le gustaba a las mujeres de mi, no sé si era que me había hecho conocido en la ciudad tras un par de libros o simplemente la forma con la que mantenía relaciones sexuales.
De camino al banco de la amargura, así es como le llamabamos yo y mi viejo amigo David a un banco donde solíamos dormir, fumar y beber cuando eramos jovenes, vi a lo lejos la figura de mi compañero, con el puño en alto, saludo que se había mantenido durante mucho tiempo, a medida que me acercaba se podía divisar esa barriga cervezera, esa barba de meses y la brillante cabeza de David, hacía mucho que no nos veíamos, ambos sonreíamos al destino, que nos juntó de nuevo.
+ ¡Camarada! -gritó él con fuerza y decisión- Cuanto me alegro de verte de nuevo...
- Yo también compañero ¿Qué tal te va? ¿Sigues en esa mierda?
+ ¿La política? Parece que nunca cambias y yo tampoco, pues sí, ahí sigo, me presentaré a las elecciones el año que viene, pero tengo miedo.
- ¿Miedo? ¿A que?
+ A que se sepa todo, no está bien visto que sea un mujeriego y un alcoholico, esos perros andan detrás de mi historial.
- Bueno, ya me contarás, entremos en este bar, sirven buena cerveza, te vendrá bien.
Entramos en ese viejo bar, la misma gente de siempre estaba allí, el camarero me sirvió una cerveza y a él le pregunto que tomaría, optó por la ginebra, siempre le había gustado, yo no era un gran fan. Conversamos durante horas, si no tuviera un reloj en frente mía, no me habría dado cuenta que querían cerrar, no quería hacerle el feo, por lo que nos marchamos, le invité a mi casa, pero se negó, dijo que prefería dormir en su cama, estaba bastante ocupado esa semana. Yo me fuí a la mía, me serví un whisky y me senté en el sofa a pensar. No pasaron ni diez minutos y sonó el telefono, pensé que sería David pero no, me había equivocado.
+ ¿Dígame?
- ¡Nigel! ¿Cómo estás?
+ ¿Quién eres?
- ¿No sabes quien soy? ¿No te acuerdas de mí?
+ Para nada, esta voz no se me hace conocida.
- Soy Carmen, ¿Como no me recuerdas?
+ ¿Carmen? Otra vez tu...